26 de December de 2007 || Tucumán: Hallan nuevas aplicaciones para un complejo químico
La investigación fue tapa de una revista de prestigio internacional. Katz, Fagalde y Cattáneo pertenecen a la UNT y al Conicet.
La excelencia de los investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán es reconocida en el ámbito internacional, y cada tanto esto se demuestra con la participación de los científicos en publicaciones en revistas extranjeras especializadas.
En este caso, la distinción le correspondió a un trabajo realizado en el Instituto de Química Física de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, que fue elegido, por su originalidad, como tapa del número 34 de diciembre de la prestigiosa revista científica European Journal of Inorganic Chemistry. “La publicación en una revista de prestigio internacional es un reconocimiento de la calidad del trabajo. Se trata de una publicación con referato, en la que un jurado científico evalúa los trabajos. Tiene además un alto índice de impacto (suele ser citada por otras revistas científicas)”, explicó Néstor Katz, autor principal del trabajo.
De la publicación de “pH-Induced Luminescence Changes of Chromophore-Quencher Tricarbonylpolypyridylrhenium(I) Complexes with 4-Pyridinealdazine”, participaron también Mauricio Cattáneo, Florencia Fagalde, Claudio Borsarelli y Teodor Parella. “Allí se describen propiedades fisicoquímicas de nuevos compuestos de coordinación, entre los que detectó un complejo de renio que puede utilizarse como sensor luminiscente del contenido ácido de un medio acuoso”, indicó Katz.
Sensor de contaminantes
El renio es un mineral pesado que se emplea principalmente en catalizadores. Los complejos que contienen renio, explicó Katz, sirven para varias aplicaciones. Por ejemplo, se los puede usar como sensores de contaminantes del agua, como marcadores de proteínas o para la producción de hidrógeno a partir de agua y luz solar (puede usarse como energía alternativa).
El trabajo se enmarca en el plan de tesis doctoral de Cattáneo. Fagalde y Katz son profesores de la UNT, y Borsarelli es profesor adjunto de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Todos ellos son investigadores del Conicet.
Parella es jefe del Servicio de Resonancia Magnética de la Universitat Autónoma de Barcelona, España.
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26 de December de 2007 || En la UNLP investigan los beneficios de la electroquímica
Se trata de un área con poco desarrollo en nuestro país. En el Inifta un equipo de científicos investiga estas técnicas que apuntan a minimizar o eliminar la generación de residuos y efluentes que producen las empresas La electroquímica orgánica es en Argentina un área de vacancia relativa, ya que son pocos los expertos que se dedican a su estudio. Desde el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Inifta), de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), un equipo de científicos investiga y difunde estas técnicas que califica de “respetuosas del ambiente y excepcionalmente adecuadas para su protección y remediación”.
El grupo está integrado por la investigadora del Conicet, María Virginia Mirífico; los doctores Enrique Vasini, José Caram, Esther Svartman; la magíster Fernanda Rozas y becarios y alumnos de la carrera de Química de esa unidad académica.
En la última década ha ganado terreno la convicción de que la mejor forma de solucionar los problemas originados por los contaminantes es no generarlos. Para lograr este objetivo, los investigadores consideran imperativo modificar la forma de pensar lo ambiental y avanzar hacia una actitud preventiva, orientada a introducir en el proceso productivo cambios que posibiliten minimizar o eliminar la generación de residuos y efluentes, logrando además un mejoramiento en la productividad de las empresas.
Según manifestó la Dra. Mirífico, una forma de contribuir al crecimiento económico es promover el desarrollo de la industria, pero sin dañar el medio ambiente y mejorando la calidad de vida. Para ello -aseguró- la incorporación de la metodología electroquímica en las líneas de producción de la industria química permite nuevas oportunidades de enfrentar los desafíos tecnológicos que el mundo industrial impone, ya que hace posible la obtención de los productos deseados con bajo o nulo riesgo ambiental.
La química sustentable o “verde” además de ser beneficiosa para la humanidad es -según los investigadores-económicamente redituable para el mercado. La misma fue promovida por el químico norteamericano Paul Anastas a través de Green Chemistry Institute, una organización independiente sin fines de lucro que desde la década del ‘90 impulsa la transición hacia esta clase de química.
La Dra. María Virginia Mirífico señaló que en Argentina y Latinoamérica la educación es relevante ya que en la formación de muy pocos químicos orgánicos se ha introducido la idea del uso de un electrodo en los métodos sintéticos.
Indicó que tampoco se les han dado conocimientos de electroquímica orgánica. Y en los libros de texto y en la literatura de divulgación especializada, “las técnicas electroquímicas son ignoradas casi por completo”, mencionó.
Afirmó que gran parte de los esfuerzos de la química sustentable están orientados a lograr que los químicos trabajen con científicos de varias disciplinas.
Sólo a partir de la cooperación será posible alcanzar objetivos como evitar la formación de residuos en lugar de tener que realizar su posterior tratamiento, o diseñar procesos de obtención de compuestos que permitan la máxima incorporación de la materia prima en el producto final, y que tanto los materiales de partida como los nuevos compuestos químicos sean de baja o nula toxicidad.
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26 de December de 2007 || De la Universidad de La Plata al avión más grande del mundo
De chico, Cristóbal Brito soñaba con ser piloto de aviones. Ya mayor tuvo que aceptar que se trataba de una carrera demasiado costosa para su familia. Pero incapaz de desprenderse de aquel sueño, decidió que si no los volaría, se dedicaría entonces a construirlos. Fue así que ingresó en 1998 a la Universidad Nacional de La Plata para estudiar ingeniería aeronáutica. El hecho de que nuestro país no contara -ni en ese momento ni ahora- con una industria propia en este campo, tampoco lo desalentó. Hoy, a cinco años de graduarse, trabaja en uno de los proyectos más ambiciosos a los que puede aspirar alguien de su profesión: el Airbus 380, el avión más grande del mundo.
Cuando semanas atrás, el “gigante del aire” aterrizó en Ezeiza como primera escala de su gira de presentación por Latinoamérica, una parte del esfuerzo de Cristóbal volvió a nuestro país. “Una parte ínfima -aclara él desde Bremen, Alemania, donde se encuentra desde hace más de un año- Airbus es un mundo en el que trabajamos miles de personas”, dice.
Hijo de un matrimonio de profesionales de clase media, Cristóbal se recibió de ingeniero aeronáutico con un promedio de 8 en el año 2003. Al igual que los cerca de veinte graduados que produce esa carrera cada año, sus opciones no eran muchas en un medio donde la industria aeronáutica se encuentra desmantelada.
“Las oportunidades para los ingenieros aeronáuticos son acotadas en un país que no está fabricando aeronaves. Muchos de nuestros egresados trabajan en las áreas de mantenimiento de líneas aéreas; otros se van a seguir postgrados afuera y no vuelven”, explica el ingeniero Marcos Actis, director de la carrera de Aeronáutica de la UNLP.
Cristóbal eligió la investigación y la docencia en Argentina. “Me quedé trabajando tres años en el GEMA (Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados de la UNLP) y dando clases en la facultad. Pero tenía un compañero vinculado a una subcontratista de Airbus, así que mandé mi curriculum y a principios de 2006 tuve la suerte de que me seleccionaran para una práctica”, cuenta.
“La tercerización de proyectos -asegura Cristóbal- es la modalidad dominante de las grandes industrias en este momento. Se calcula que por cada empleado propio, Airbus tiene otro subcontratado a alguna consultora. De esta forma resuelven la necesidad fluctuante de mano de obra frente a la rigidez de leyes laborales que hacen caro despedir a un empleado”.
“En mi caso, tengo contrato con una consultora francesa, pero técnicamente respondo a Airbus. Estuve al principio siete meses en Hamburgo trabajando en el diseño de soportes para el piso. Después pasé a Bremen, donde me integré a la sección dispositivos hipersustentados, dentro del equipo que se encarga de realizar los cálculos estructurales para el mecanismo que mueve los flaps. Ahora que el A-380 ya vuela, me ocupo de hacer cálculos para futuras optimizaciones del modelo” señala.
En la planta de Airbus en Bremen, la décima ciudad de Alemania, trabajan junto a Cristóbal otros cerca de 3.300 empleados. “Esto es un mundo, es como Entel en los ochenta, una estructura super burocratizada con un montón de equipos que no tienen casi relación uno con otro. A mí me llega la información justa y necesaria para hacer mi trabajo, no tengo contacto con otros departamentos”, comenta.
“Hay italianos, ingleses, indúes, marroquíes, gente de todas partes. Nos manejamos mayormente en inglés. A pesar de que hace casi dos años que estoy acá, mi alemán sigue siendo muy malo”, reconoce Cristóbal, quien no obstante ya tiene su vida organizada en Alemania.
“El sueldo te permite vivir bien. Alquilo un departamento y haga una vida de clase media, que equivale a una clase media alta en Argentina. La mayor diferencia está en la accesibilidad a las cosas: en Argentina, por ejemplo, hacen falta dos sueldos para comprar una PC; acá te requiere medio. La otra diferencia grande es que acá todo el mundo sabe que tiene su futuro asegurado y vive tranquilo. Ninguno de mis compañeros se preocupa en ahorrar; nadie teme que venga una crisis”, grafica.
¿Volver a Argentina? “Sí, claro, lo pienso muchas veces, pero es complicado -confiesa-. Cuando me recibí veía las cosas muy lejanas, me parecía delirante la posibilidad de trabajar en algo como el A-380. Ahora que logré tachar ese sueño, me gustaría poder aplicar los que aprendí en Argentina. Tengo la esperanza de que las cosas mejoren y poder hacerlo”, afirma.
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26 de December de 2007 || Buenos Aires: Zapatillas para alejar a los jóvenes de las drogas
La preocupación por el consumo de drogas por parte de jóvenes y adolescentes -y por la falta de proyecto y el vacío que palpita detrás de ese flagelo- es permanente en el barrio de monoblocks de Tolosa conocido como “La Favela”. Y en esa inquietud se enmarca un proyecto puesto en marcha por una iglesia evangélica del barrio, que busca otorgar una salida laboral a un grupo de jóvenes del lugar que lograron salir de la adicción a las drogas, para evitar su reincidencia.
Así lo cuenta el pastor Jorge Moyano, vecino de ese barrio desde hace 40 años, titular de la Asociación Civil la Roca Eterna y de la iglesia evangélica Jesucristo es la Roca y uno de los impulsores de la iniciativa, nacida para dar respuesta “a todos aquellos jóvenes del barrio que quieren salir de la droga y se acercan a la iglesia buscando ayuda, que son muchos”.
Del proyecto participa un grupo de jóvenes del barrio, algunos de ellos con antecedentes en el consumo de distintas drogas, que son los que sabían trabajar en la confección de zapatillas y los encargados de transmitir ese conocimiento a otros jóvenes del barrio.
La idea es ir sumando progresivamente a aquellos que comparten ese interés, para conformar una cooperativa que se dedicará a fabricar alpargatas.
Para eso, los miembros de la iglesia ya consiguieron un galpón, la maquinaria necesaria. Y el proyecto recibió el apoyo del Ministerio de Seguridad, con el cual ahora se disponen a comprar las materias primas necesarias para fabricar las primeras zapatillas, dice Moyano.
Del proyecto participan jóvenes como Angel Castillo, Susana Klappenbach o William Díaz Escobar, todos criados en el barrio y la mayoría de ellos convertidos en miembros de la iglesia evangélica.
“Que pertenezcan a la iglesia no es un requisito para que participen”, dice el pastor Moyano, “aunque nosotros entendemos que el soporte emocional que otorga la fe puede ayudar en el abandono total de la adicción. Un camino que es bastante difícil, porque se estima que sólo el 7% de los adictos no vuelven a reincidir”.
Los integrantes de la iglesia ya habían adquirido notoriedad en el barrio y fuera de él, cuando se dedicaron a pintar murales con mensajes contrarios a la droga en aquellas esquinas más conflictivas del barrio, escenario de sucesos violentos tristemente célebres. En esa tarea fueron acompañados por docentes de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata.
Y se muestran orgullosos de los resultados obtenidos, ya que aún en las esquinas consideradas más conflictivas y violentas del lugar, los murales permanecen sin una mancha ni un graffiti.
“Es que si bien la droga es un problema para el barrio, también es cierto que los jóvenes y adolescentes que son consumidores quieren salir de ese mundo permanentemente. Pero resulta difícil, sobre todo para aquellos que no cuentan con un trabajo. De ahí que iniciamos este microemprendimiento para ellos, para que los ayude a recuperarse a través del trabajo, que dignifica y los hace sentirse contenidos”, dice Moyano.
Inicialmente serán entre 5 y 10 los jóvenes que participarán del proyecto, todos ex adictos a las drogas.
William Díaz Escobar dice que la idea es llevar a los jóvenes que actualmente consumen el mensaje de que la recuperación total es posible.
“En el barrio saben que yo consumía drogas y que estuve preso. También que ya dejé todo eso atrás y actualmente trabajo en la iglesia. Es por eso que muchos de los jóvenes que actualmente consumen se acercan para pedirme ayuda, para saber cómo zafar de las drogas”, dice William.
Para el pastor Moyano, la iniciativa “no es más que una manera de llevar a la práctica la enseñanza del Evangelio, tendiendo una mano a aquel que la necesita”.
Moyano agrega que las iniciativas de la ONG y la iglesia en la recuperación de jóvenes adictos que viven en el barrio van más allá y que actualmente trabajan en la creación de una granja y actúan como tutores de jóvenes del lugar que delinquieron y vuelven a la calle en libertad condicional.
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26 de December de 2007 || Rosario (Santa Fe): Cuando la historia se va por las ramas
El vertiginoso ascenso social de los descendientes de dos esclavas. El improbable pero verosímil parentesco entre Roberto Fontanarrosa y Cristobal Colón. La historia de las primera familias que poblaron Rosario, y de las que les siguieron. Los Monserrat, los Palenque, los Gómez Recio, los Montenegro (ascendientes de Santiago), los Lamarque. Son algunas de las perlas que se traen los genealogistas rosarinos, una cofradía de exploradores que a fuerza de rastrear partidas de nacimiento y matrimonio, actas parroquiales, bautismos, certificados de defunción, testamentos, sucesiones y cuanto documento se les cruza, han llegado a dilucidar parte de la historia rosarina a través de la trayectoria de sus apellidos y linajes. Agrupados en el Centro de Estudios Genealógicos e Históricos de Rosario, unos 40 especialistas en esta disciplina trabajan en la ciudad tratando de desandar el tiempo y armar árboles que llegan a la colonia, la esclavitud y, por supuesto, a Europa.
Concebida como una disciplina auxiliar de la historia, la genealogía es el estudio y seguimiento de la ascendencia y descendencia de una persona o familia, aunque también se llama de esta forma al documento que registra ese estudio, generalmente expresado como árbol genealógico. “Hay quienes la conciben como una ciencia, y tienen sus argumentos, desde que esta disciplina tiene su objeto y su método, pero nosotros preferimos mantenernos al margen de este debate bizantino, y hablamos de disciplina a secas”, aclara Raúl Alfredo Linares, presidente de la institución.
“Lo que sí es seguro es que se trata de una disciplina ? sirve mucho a otras ciencias, como la sociología, la demografía, la??que economía y por supuesto la historia”, agrega Linares.
El origen del Centro se encuentra en un grupo de ? que venía trabajando en forma aislada, por??estudiosos “cuenta y riesgo propio” como les gusta decir. Algunos lo hacían en forma particular, otros en equipo, y en general todos habían empezado por motivaciones personales, indagando sobre sus propias historias. Poder compartir experiencias y fuentes les resultó fundamental.
“Circunstancialmente nos conocimos y como siempre al ? intereses comunes nos dimos cuenta de que era importante unirse. Al??tener hablar de intereses comunes hablamos, menos de temas económicos, de todo lo que hace a nuestros trabajos, sobre todo en lo inherente al intercambio de fuentes”, dice Carlos María Almeyda, vocal del Centro, aunque María Margarita Guspí Terán (directora y, como los otros dos, fundadora) agrega otro factor que no todos entenderían: la presencia de alguien que escuche. “Y sí, en cada familia somos el bicho raro. Uno está emocionadísimo porque encontró una partida de matrimonio del siglo XVIII donde se revela el lugar de nacimiento de un cuarto o quinto abuelo. ¿Quién se va a emocionar si no es otro genealogista?”, se pregunta.
El Centro se fundó en octubre de 2002, ofrece información a través del portal www.genealogiaderosario.com.ar, y anualmente publica un boletín con las investigaciones de sus integrantes. La agrupación no tiene fines de lucro, no trabaja por encargo ni hace servicios a terceros. Cada genealogista investiga lo que le resulta atractivo, y eventualmente puede asesorar a algún interesado, que inicie un estudio, insisten, “por cuenta y riesgo propio”.
Fundamentalmente les interesa el estudio de las familias rosarinas, “cualquiera sea su origen”, ya sean inmigrantes de los siglos XIX o XX, criollas o extranjeras, conquistadoras y pioneras, sin necesidad de que sean notorias. “Suelen ser más atractivas las genealogías de familias que tienen muchos años, o que son más conocidas”, dicen, pero no hacen distinciones.
Las fuentes y las formas
Todo lo que se estudia se documenta. Y si no se puede, queda especialmente aclarado que se trata de información no documental, basada en tradición oral, quizás imposible de confirmar, y en tal caso se plantea como hipótesis.
¿Las fuentes? Más que nada provienen de los registros parroquiales. “Cuando uno comienza a hacer genealogía, es probable que para las generaciones más recientes sirva la información del Registro Civil, pero a poco de andar ya es necesario recurrir a las fuentes parroquiales”, dice Linares. “Para nosotros, cien años no son nada”, agrega Almeyda.
Entonces empieza el rastreo de los certificados de nacimiento, bautismo, matrimonio y defunción, testamentos, sucesiones, mensuras, litigios. “Hay libros parroquiales que son muy interesantes y a los que no siempre se puede acceder. Son informaciones matrimoniales y de soltura, las que se usaban cuando algún candidato a casarse tenía que alegar la libertad de poder hacerlo, es decir, que no había estado casado antes, algo que se probaba con testigos. Esto aportaba datos de gente que era del mismo pueblo”, cuenta Almeyda.
Los genealogistas suenen realizarr un trabajo de transcripción de las fuentes, para que puedan estar al alcance de otros investigadores. “Es que no siempre los trabajos son genealógicos, sino que se compilan fuentes, o se hacen estudios demográficos, como la relación entre amos y esclavos en la zona”, comentan. En general las investigaciones terminan en Europa, aunque en algunos casos a esta instancia se llega después de rastrear varias generaciones. “Por supuesto que todos empezamos acá, no hacemos genealogía de familias europeas, ni de familias tradicionales de Buenos Aires, salvo que estén relacionadas con algún apellido local”, aclaran.
Tal es la importancia que le asignan a las fuentes, que el próximo boletín (en rigor, un libro de 300 páginas) viene con un CD donde se va a poder tener acceso a distintos expedientes.
Los nombres y los linajes
El estudio de los apellidos y los linajes los llevó no ? a derrumbar mitos y deshacer creencias, sino a descubrimientos que??sólo conducen a nuevas certezas.
Lo primero que aprendieron fue a diferenciar entre ? y linaje, porque muchos creen que en cada apellido hay un Adán, que??apellido todos vienen del mismo tronco. Si bien Almeyda exagera con que “a la larga todos terminamos siendo familiares”, es cierto que hay apellidos absolutamente paralelos, sin ningún parentesco entre sí.
También cayeron en la cuenta de que los escudos ? se deben a ciertos linajes y no a los apellidos, como suele venderse??nobiliarios (y no figurativamente).
Por supuesto que se generan confusiones con los orígenes ? los apellidos. Incluso, cuentan, hay quienes han intentado generar a la??de fuerza un entronque familiar. “Estas confusiones pueden ser frustrantes, porque te desarticula toda una leyenda, o una teoría que venías planteando. Y en esto hicieron mucho mal los genealogistas del pasado, sobre todo los reyes de armas de España, que inventaban y fabulaban. Algunos, incluso, hasta se hacían venir de Adán. Estas cosas las aclaramos desde el principio con los que encaran sus primeros estudios, y en esto somos muy rigurosos: que lo demuestren partida por partida”, afirma Linares.
También supieron que el apellido suele ser una circunstancia, y que hace 200 o 300 años no funcionaba de la misma manera. Como ejemplo, cuentan que a fines del siglo XVII y principios del XVIII los hombres tomaban el nombre del padre y las mujeres el de la madre. O se tomaban apellidos del arbol genealógico. Por ejemplo, los González Recio, familia troncal de Rosario, se formó por un apellido materno, González, y el de un Gómez Recio, y así quedaron Gómez Recio y González Recio.
A los descendientes de italianos les va peor porque los apellidos derivan, algunas ramas se van deformando con el tiempo, y les juega mucho más en contra el problema de las anotaciones incorrectas, ya sea por la que lo anotaba.
Por caminos imprevistos
Linares era un convencido de que las familias de ? aun libres, conservaban un estatus social bajo hasta que descubrió??esclavos, la historia de dos mulatas esclavas que fueron genearcas de familias patricias de Buenos Aires, como los Giménez Zapiola. “Empezamos por algo de acá y no sabemos qué terminamos por descubrir”, se asombra.
Guspí Terán publicó junto con Sebastián Alonso dos libros sobre las historias de las primeras familias italianas en Rosario, mientras está en marcha uno sobre la genealogía de las familias catalanas. Y tiene una anécdota con Roberto Fontanarrosa, cuya ascendencia se remonta a una familia de navegantes genoveses. Que hayan tenido que ver con Susana Fontanarrosa (o Fontanarossa), la madre de Cristóbal Colón, es algo que no pudieron probar. Pero el sólo hecho de haber llegado hasta donde llegaron con la investigación le bastó y sobró al Negro para darle humor a la historia (ver aparte).
Y si el estudio de los apellidos los llevó a otras revelaciones, una de ellas seguramente es que investigando los orígenes de las familias pudieron hacer un recorrido por la historia demográfica de la humanidad. “Te das cuenta de que la cantidad de alfabetizados era minúscula, que la población rural era mayor, que los poblados estaban divididos en pequeños núcleos, que a medida que te alejás en el tiempo el castellano se vuelve más vacilante, más cercano al latín, más difícil de comprender”, ejemplifica Guspí Terán.
Y todos coinciden en algo: el poder enorme de la Iglesia en toda Europa a lo largo de los siglos, que hizo que un cura rural de una montaña suiza y uno español perdido en una meseta castellana distribuyeran de la misma forma un libro parroquial. “Ahí te das cuenta realmente lo que ha sido la cultura occidental y cristiana”, remata Almeyda.
Sin fundador, pero con Adán y Eva
Rosario no tuvo fundador, pero sí pioneros. Romero de Pineda y Gómez Recio son genealógicamente los Adán y Eva de la ciudad. En 1689 se le otorgó la merced a Luis Romero de Pineda, baqueano de la zona que tenía permiso de la corona para capturar reses salvajes para su explotación. La merced que se le concedió suponía una donación que le hacía el gobernador en nombre del rey, y que en su caso iba desde el Ludueña hasta casi Arroyo Seco, con un límite de fondo que sólo le ponía otra merced.
El hombre recibió esta concesión siendo ya anciano, pero sus dos hijas, Juana y Francisca, siguieron sus pasos. Sobre todo Juana, que se casó con Juan Gómez Recio y fundó con él la estancia La Concepción (ubicada a la altura del frigorífico Swift) a principios del siglo XVIII. Allí había una cascada del Saladillo donde pusieron una tahona y fabricaban harina en base al trigo, aprovechando una incipiente agricultura a la vera de los ríos.
Colón, el Negro, el poeta y el doctor
La genealogía de Roberto Fontanarrosa por su línea paterna fue publicada en 2005 y forma parte del libro Historia genalógica de antiguas familias italianas de Rosario, 1870-1900, del que soy autora con Sebastián Alonso. “Suena a chiste —dijo Fontanarrosa en una entrevista, después de ver su árbol genealógico en el libro—, pero lo cierto es que recuerdo algunas viejas láminas de la revista Billiken donde aparecía la madre de Colón: Susana Fontanarrosa, que presumo sería Fontanarossa, con una r y dos s. No he sido nunca un estudioso ni un preocupado por mis antecedentes, porque tampoco me los transmitieron mis padres, que nunca me hablaban demasiado de los orígenes, pero aparentemente todos mis ancestros provienen de una localidad muy cercana a Génova. A la Argentina, la mayoría de los Fontanarrosa llegaron a partir de 1800, y se radicaron fundamentalmente en la ciudad de Coronda, en la provincia de Santa Fe”.
Si bien no pudimos hallar las vinculaciones de los ancestros ligures del Negro con Susana Fontanarosa, la madre de Colón, es cierto que los hermanos Domingo, Luis, Juan y Nazario Fontanarrosa provenían de Chiavari, una localidad próxima a Génova y como Colón, eran también navegantes. Estos cuatro hermanos se establecieron entre 1830 y 1840 primero en Buenos Aires y luego en Coronda. Desde Coronda algunas ramas pasaron a Rosario. Practicaban el comercio y la navegación como muchos de sus paisanos a lo largo del Paraná.
El linaje del Negro es el que tiene por genearca a Domingo Fontanarrosa, quien se casó con Albina Sanguinetti, también de Chiavari. Uno de los hijos de este Domingo, José Fontanarrosa, también italiano, bisabuelo del Negro, se casó en Coronda en 1868 en primeras nupcias con María Páez Jiménez, descendiente de viejas familias criollas de la zona y de antiguos pobladores de Santa Fe la Vieja. Tuvieron un hijo, Domingo Fontanarrosa Páez, que se casó con Justa Mendoza. Fueron padres a su vez del poeta y periodista rosarino Domingo Fontanarrosa Mendoza, nacido en Rosario en 1893 e incluido en la primera antología de poetas rosarinos de Ecio Rossi. Una calle del barrio La Florida recuerda su nombre.
Volviendo al abuelo José Fontanarrosa Sanguinetti, se casó ? nupcias en Coronda c??en segundason Ana Malvina Dos Santos Brun, nacida en Yaguarón, Río Grande Do Sul, Brasil. De un hijo de este segundo matrimonio, José Elías Fontanarrosa Dos Santos, casado con AliciaWoelklin Bugone, desciende nuestro dibujante. Una tía abuela del Negro, Josefa Fontanarrosa Dos Santos, nacida en Coronda, se casó con el doctor Clemente Alvarez. Josefa Fontanarrosa Dos Santos, conocida como Pepa, era de una belleza excepcional, morocha de ojos azules.
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26 de December de 2007 || Chubut:Libro “La vida en el país del petróleo”
Cristian Aliaga y Andrés Cursaro, quienes los conocen de muchos años, saben que han desandado juntos un camino ligado a la amistad e impregnado de literatura.
Manejaron desde siempre códigos secretos pasibles de transformarse en un bello poema o en una inquietante prosa.
Como escritores talentosos, de perfil bajo y sin estridencias, avanzaron en pos de una creación genuina, creíble y respetable.
“La vida en el país del petróleo”
Como corolario de años de intenso trabajo el jueves 20 presentaron en el CEPTur su libro “La vida en el país del petróleo”, bajo la prolija coordinación de Ana María Tronfi y la investigación fotográfica de Teodoro Nürnberg, en el que develan una parte entrañable de los antiguos relatos que se repiten en la evocación colectiva y en el recuerdo de la vida compartida. Porque es en la memoria de los hombres de una ciudad que se construye cada día el futuro.
La memoria histórica, en honor de nuestros pioneros
Con una visión conmovedora de la experiencia humana en una región caracterizada por las dificultades y la riqueza, los autores revalorizaron la tarea de los pioneros de la región, con recopilación, imágenes y textos desde 1907 hasta la actualidad sobre las vivencias de los habitantes de la Cuenca del Golfo San Jorge, a lo largo de un siglo de explotación petrolera.
Personajes históricos, trabajadores y ciudadanos provenientes de diversos países y localidades, la obra está dedicada a la memoria histórica, está concebida como un relato visual que reúne un registro fotográfico seleccionado, acompañado por una antología de textos de grandes escritores, que hacen referencia a la región en sus obras testimoniales y de ficción.
Mosconi, Borges, Arlt, González Tuñón y muchos más
En el libro se destacan fragmentos compuestos por Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, Julio Verne, Enrique Mosconi, Asencio Abeijón, Dalmiro Sáenz, David Aracena y Angelina Coicaud,
Las fotografías, muchas de ellas inéditas, fueron escogidas entre más de dos mil imágenes, provenientes de archivos familiares e institucionales, en su mayoría sólo disponibles en antiguos negativos de vidrio.
Al recuperar estos retratos de gran valor testimonial es posible describir la vida de las familias, su trabajo cotidiano, las celebraciones y los grandes acontecimientos.
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26 de December de 2007 || Chubut: El Club de la Leche del Hospital fue distinguido por la Fundación Avon
Un importante jurado entregó una mención de honor al Club de la Leche, tarea organizada y coordinada por voluntarios del Hospital Regional, en el concurso que la Fundación Avon organizó el mes pasado.
Sobre un total de 123 proyectos presentados a nivel país y en tres categorías (salud, desarrollo social y cultura), el Club de la Leche compitió en la categoría salud y por diferencia de un voto recibió la mención de honor. El premio, si bien por razones estrictas del concurso debía ser individual, se hace extensivo a los 30 voluntarios que actualmente se encuentran en el Hospital, también es un premio compartido con socios y colaboradores.
Un compromiso comunitario
El Club de la Leche comenzó a funcionar en enero de 1991. En aquella época los voluntarios detectaron distintas situaciones que los llevaron a indagar sobre el entorno de los pacientes. Observaban como niños o adultos que luego de ser dados de alta, pasados unos meses volvían a ser internados. Esta pequeña investigación contó el asesoramiento de trabajadores sociales y agentes sanitarios y se obtuvo como conclusión que a la gente le faltaba alimentación.
A partir de allí y sabiendo que la leche sería un buen recurso, comenzaron las campañas de socios del “club”.
En adelante comenzó la recolección de leche en polvo y la distribución, no solo en esta ciudad, sino también en localidades castigadas como Pocitos de Quichaura, Loma redonda, Pasto Blanco, El Chalía, El Molle, Cañadón Chacai.
En 16 años de funcionamiento el club recolectó 13.476 kilos de leche en polvo con un promedio entre 700 y 800 kilos por año. Mensualmente la colecta ha sido en extremo variada. Se recaudó desde 379 kilos mensuales -en el 2001- hasta 3600 kilos por mes en 2006 (esta cifra superadora fue posible gracias a una campaña entre empleados de Repsol que mensualmente donaban un monto en tickets y se destinaban exclusivamente a la compra de leche). Los nuevos padrinos como PAE y el Hotel Astral, junto a los muchos anónimos colaboran para que este club siga funcionando “Comodoro es muy solidario” señala Malena mientras reitera que el esfuerzo es de todos y el premio también.
Un premio discutido y merecido
María Elena Roux (Malena para todo